8 consejos para vencer la depresión

La depresión puede ser experimentada por razones diferentes. Para quienes están atravesando esta situación saben que no es fácil y más cuando ha cavado en lo profundo de la persona y ya no encuentra ninguna salida.

La depresión es tan silenciosa que puede comenzar cuando alguien es incapaz de tratar con alguna circunstancia que lo lleva al borde de ese estado. Por lo tanto, para alguien que vive triste y siente que esa tristeza va en aumento y no pasa, es mejor aprender a tratarla antes que crezca y se convierta en algo mucho peor y profundo. Ante cualquier situación que nos pueda estar afectando lo mejor es dejarlo en las manos del Señor y dejarlo ser nuestro Consolador.

En el libro El Campo de Batalla de la Mente de la pastora y escritora, Joyce Meyer, se detalla el Salmo 143: 3-10, allí nos describe la depresión y cómo vencerla. Revisemos este pasaje y que enseñanza podemos conseguir para sobreponernos a esta situación:

1.- Identificar la naturaleza y la causa del problema:

“Pues el enemigo ha perseguido mi alma, ha aplastado mi vida contra la tierra; me ha hecho morar en lugares tenebrosos, como los que hace tiempo están muertos”. Salmo 143:3

La depresión puede tomar el control de tus pensamientos y hacerte creer que sin ti todos estarán mejor. Debes identificar que “morar en lugares tenebrosos, como los que están muertos” suena como a alguien deprimido. La causa o fuente de la depresión, de ese ataque sobre el alma, es Satanás. Pero como hijo de Dios, tienes un Abogado que luchará por ti, quien te dará una salida.

2.- Reconocer que la depresión roba la vida y la luz:

“Y en mí languidece mi espíritu [envuelto en abatimiento]; mi corazón está consternado dentro de mí”. Salmo 143:4

La depresión oprime la libertad y poder espiritual de una persona. Nuestro espíritu (fortalecido y alentado por el Espíritu de Dios) es poderoso y libre. Por lo tanto, Satanás busca oprimir su poder y libertad, llenando nuestra mente con oscuridad y abatimiento. Por favor, comprende que es vital resistir a ese sentimiento llamado “depresión” en cuanto nos percatamos de que ha llegado. Cuando más se le permita permanecer, más difícil se vuelve resistirlo.

3.- Recordar los buenos tiempos:

“Me acuerdo de los días antiguos, en todas tus obras medito, reflexiono en la obra de tus manos”. Salmo 143:5

En este versículo vemos la reacción del salmista a su situación. Recordar, meditar y reflexionar son todas funciones de la mente. Es obvio que él sabe que estos ataques afectarán sus sentimientos, así que se ocupa pensando en la clase de cosas que lo ayudarán a sobreponerse al ataque sobre su mente.

Siempre hay cosas buenas que recordar, bendiciones que contar. Trae a memoria esos buenos tiempos y todo lo bueno que Dios tiene para darte. A través de toda situación, Dios te dará las fuerzas para seguir. No puedes rendirte porque esa no es la forma en la que se supone que ocurra.

4.- Alabar al Señor en medio del problema:

“A ti extiendo mis manos; mi alma te anhela como la tierra sedienta”. Salmo 143:6

El salmista conoce la importancia de la alabanza; levanta sus manos en adoración. Declara cuál es de veras su necesidad; es Dios. Únicamente el Señor puede hacerlo sentirse satisfecho. Muy a menudo, cuando la gente se deprime, es porque necesita algo, y lo busca donde no debe, con lo que sólo añade más a sus problemas. No te dejes engañar pensando que cualquier otra cosa puede satisfacerte del todo y por completo. Correr tras las cosas equivocadas siempre te dejará decepcionado, y la decepción abre la puerta a la depresión.

5.- Pídele ayuda a Dios:

“Respóndeme pronto, oh Señor, porque mi espíritu desfallece; no escondas de mí tu rostro” para que no llegue yo a ser como los que descienden a la sepultura”. Salmo 143: 7

Aquí el salmista pide ayuda. Básicamente está diciendo: “Apresúrate, Dios, porque no seré capaz de sostenerme mucho más tiempo sin Ti”. Debes tomar conciencia que a toda costa alcanzarás tu destino, tendrás todo lo que Dios tiene para ti. Busca respaldo en las Escrituras, lee la Palabra, dila en voz alta. Renueva tu mente y espíritu con la Palabra de Dios, aún cuando parezca que no funciona.

6.- Escucha al Señor:

“Por la mañana hazme oír tu misericordia, porque en ti confío; enséñame el camino por el que debo andar, pues a ti elevo mi alma”. Salmo 143:8

El salmista sabe que necesita escuchar a Dios. Necesita sentirse seguro del amor y la bondad de Dios. Le hace falta la atención y dirección de Dios.

7.- Ora por la liberación:

“Líbrame de mis enemigos, oh Señor; en ti mi refugio”. Salmo 143:9

Una vez más el salmista declara que únicamente Dios puede ayudarlo. A lo largo de este discurso está manteniendo su mente en Dios y no en el problema. El problema puede ser grande, pero tu Dios es más grande.

8.- Busca la sabiduría, el conocimiento y guía de Dios:

“Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen Espíritu me guíe a tierra firme”. Salmo 143: 10

Quizás el salmista está indicando que él se ha salido de la voluntad de Dios y así ha abierto la puerta para el ataque sobre su alma. Ahora quiere estar dentro de la voluntad de Dios porque se ha dado cuenta de que es el único lugar seguro donde puede estar. Busca sabiduría en la Palabra aun cuando no tengas ánimos. Adora al Señor siempre por tus progresos, aun cuando no los veas. Estás caminando en fe. Recurre a la oración y permite a Dios mantener Sus promesas para ti.

Fuente: Altar 7 / Por Rossmary Valladares

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