Amando desde el hacer

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto a los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8:28.

Hay personas expresivas y otras parcas, que prefieren demostrar el amor de otra manera. Algunos te demuestran afecto preparando tu receta favorita, sorprendiéndote con flores, chocolates, gestos continuos de cortesía y cuidado.

Y es que no todos demuestran amar de la misma manera, pero todos estamos llamados por nuestro Padre Celestial a AMAR DESDE EL HACER. Eso no significa que manifestar el amor con palabras no esté bien, lo que quiere decir es que cuando llenamos nuestro corazón de este irremediablemente nuestras acciones gritarán cuán grande es lo que sentimos.

Cuando estamos enamorados, quisiéramos estar con el ser amado 24 horas, siete días a la semana, es un deseo inevitable, por compartir, conversar o tan solo verse o escucharse. Es una “necesidad” que se crea a partir de la abundancia de lo que sentimos; nada nos parece imposible y antes bien destacamos las virtudes y vemos muy pequeños los defectos, si es que llegamos a detectar alguno.

Nos enfocamos en quien amamos y no en lo que el ser amado hace o deja de hacer. El Señor nos da la oportunidad de aprender de nuestras experiencias diarias, para que entendamos sus principios y entendiendo lo que nos pasa, actuemos con INTENCIONALIDAD, de modo que estemos conscientes del verdadero valor de las cosas.

Cuando ejercemos en nuestra vida diaria un amor real por Dios, bajo un principio demostrativo, todas las cosas, no algunas, todas nos ayudarán a bien, porque antes nos amó Dios con amor perfecto y en cada una de las experiencias que nos permite vivir tiene un propósito de bien y no de mal.

Deuteronomio 30:20 dice: Amando al Señor tu Dios, escuchando su voz y allegándote a Él; porque eso es tu vida y la largura de tus días, para que habites en la tierra que el Señor juró dar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.

Recordemos que amor es un verbo no un atributo, adjetivo o sustantivo y que para aquellos que hemos nacido de nuevo en JESUS hay grandes promesas cuando amamos a nuestro Padre Celestial con intencionalidad, es haciendo y no solo diciendo, como verdaderamente amamos a nuestro prójimo, como a nosotros mismos.

Lectura: Éxodo 20:6. Romanos 8:28. Deuteronomio 30:20

Anna Jiménez

Comunicadora hispana

Reto 440

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