Aprendiendo a esperar en Dios

Una de las cosas que más nos disgusta como seres humanos es esperar, aunque hay algunos que prefieren esperar a que los esperen; posiblemente para evitar la angustia que genera pensar que alguien los está esperando. Sabemos que todos somos diferentes.

Fortaleciendo nuestra fe

esperar en Dios es exactamente igual. Hay quienes desesperan fácilmente, nos cuesta tener la paciencia necesaria. Es ahí cuando tenemos que fortalecer nuestra fe. Esperando, nos hacemos pacientes, nos educamos tomando las riendas de nuestros impulsos.

Espera con paciencia al Señor; sé valiente y esforzado; sí, espera al Señor con paciencia.

Salmos 27:14 (NTV).

La inmediatez en la que vivimos hoy día nos acostumbra a tener todo rápido. Exigimos un servicio eficiente y dinámico. Nos molestamos si se demoran demás en comenzar un evento y en traernos la comida en un restaurante. Necesitamos hacernos una actualización mental.

No desesperemos porque es distinto el tiempo de Dios

Tenemos que acostumbrarnos a esperar porque sabemos que el tiempo de Dios realmente es perfecto. El tiempo para Dios no es como para nosotros. Él siempre nos complace, pero sabe mejor que nosotros cuándo nos va a llegar ese deseo para bien o si no nos conviene.

Sin embargo, queridos amigos, hay algo que no deben olvidar: para el Señor, un día es como mil años y mil años son como un día.

2 Pedro 3:8-10 (NTV).

Por esto, no nos queda más que esperar en el Señor, confiados en que en Su inmensa sabiduría y por Su infinito amor por nosotros, nos dará respuesta. Puede que no sea la que esperamos, pero nos va a hacer mejores a la larga. Eso es tener fe y creer profundamente en nuestro Dios.


Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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