Cómo honrar a Dios con tu trabajo

Es probable que inconscientemente hayamos separado nuestra vida cristiana de nuestra rutina diaria. Por ejemplo, creemos que para alabar a Dios debemos ir a la iglesia o escuchar música que tengan letras que adoren al Señor; y no pensamos que la adoración es una práctica que debemos aplicar en cada momento.

Sin embargo, honrar a Dios implica hacerlo en cada aspecto de nuestra vida, y eso incluye el trabajo. Esto no tiene nada que ver con que nuestro centro de labores esté relacionado a nuestra fe; como cristianos fuimos llamados a ser luz en todo momento, por lo que no podemos excluir ciertas áreas de nuestra vida.

Si no sabes cómo alabar a Dios en tu empleo, ten en cuenta los siguientes consejos.

Para honrar a Dios con tu trabajo debes…

Dar y hacer lo mejor que puedas

Cuando hagan cualquier trabajo, háganlo de todo corazón, como si estuvieran trabajando para el Señor y no para los seres humanos.

Colosenses 3:23 (PDT)

El pasaje en Colosenses nos dice que debemos hacer las cosas como si estuviéramos trabajando para Dios.

Si Dios fuese tu jefe: ¿Llegarías tarde a ese empleo? ¿Utilizarías los recursos de tu empleo para tus propios intereses? ¿Serías irresponsable y no cumplirías tus funciones? ¿Hablarías mal de tu jefe o compañeros de trabajo?

Cuando vemos nuestros trabajos desde ese punto de vista, entonces no podemos tomar el empleo a la ligera. Nuestro trabajo glorifica a Dios y es una excelente oportunidad para que otros lo conozcan a través de nuestro ejemplo.

A veces somos buenos cristianos en la congregación, pero en nuestros empleos tenemos una mala reputación. Este tipo de comportamiento es inconsistente, ya que si Cristo cambió nuestra vida, debemos demostrarlo en cada acción y no solo en frente de otros creyentes.

Mostrar el fruto del Espíritu Santo

En cambio, la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio. 

Gálatas 5:22-24 (NTV)

La gran diferencia que hay entre los creyentes y no creyentes es el Espíritu Santo. Tenerlo en nuestras vidas no significa ser perfectos, pero sí tener una ayuda espiritual que nos impulsa a mostrar amor —incluso cuando es difícil—, alegría, a fomentar la paz, a ser pacientes y gentiles, ser bondadosos, fieles, humildes y a tener dominio propio.

Cuando todas estas cualidades se aplican en el área laboral, el trabajo prospera.

Ser ejemplo para otros

Ustedes son como una luz que ilumina a todos. Son como una ciudad construida en la parte más alta de un cerro y que todos pueden ver. Nadie enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón. Todo lo contrario: la pone en un lugar alto para que alumbre a todos los que están en la casa. De la misma manera, la conducta de ustedes debe ser como una luz que ilumine y muestre cómo se obedece a Dios. Hagan buenas acciones. Así los demás las verán y alabarán a Dios, el Padre de ustedes que está en el cielo.

Mateo 5:14-16 (TLA)

En muchos casos es difícil estar en un ambiente laboral en donde nadie más comparte nuestra fe. Puede haber problemas y conflictos porque hay prácticas que van en contra de nuestros valores; pero como cristianos estamos llamados a no dejarnos llevar por la corriente.

Jesús dijo que debemos ser luz en el mundo, y esa también es una forma de honrar a Dios en el trabajo. Cuando hacemos lo que es correcto y damos un ejemplo de integridad, entonces los demás conocerán a Jesús por medio de nuestro testimonio.

Nuestro comportamiento en el trabajo dice mucho de nuestra relación con Dios; por ello debemos comportarnos como si Él fuese nuestro jefe, y ser un ejemplo para nuestros demás compañeros.


Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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