Ejercitémonos en la Unidad

“Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado”. Juan 17:21-23 RV

La unidad es algo que debemos de practicar diariamente porque cuando estamos unidos no hay fuerza que nos detenga. La unidad es trabajo en equipo, es hermandad, es solidaridad. Te pregunto ¿Estás unido al cuerpo de Cristo? ¿A qué persona te estás uniendo? ¿Nos estamos uniendo al ejército celestial? ¿Estamos unidos a la vid?

Juan 15 dice que separados del Señor nada podemos hacer, es este tiempo en el que debemos permanecer en él, atentos a Su palabra cuando nos dice: “mírame a mí, confía en mi, yo tengo todo tu futuro en mis manos”.

Ser parte del cuerpo de Cristo y practicar la unidad en medio de este ejercicio espiritual del Reto440 ha cobrado valor hoy más que nunca en mi vida y en la de mi familia y les cuento el porqué.

Recientemente mis sobrinos mayores tuvieron un terrible accidente automovilístico en una ciudad de Nueva York; mi sobrina que salía de su turno de trabajo en la madrugada en un puesto de McDonalds, en compañía de su hermano y una amiga del trabajo que se ofreció llevarlos a la casa.
Cuando se montaron en su vehículo, ninguno de los tres se puso el cinturón de seguridad y cuando ella dio marcha otro vehículo les pasó adelante rápidamente provocando que perdiera el control y diera tantas vueltas que el techo del vehículo se aplastó por completo. Mi sobrino como pudo salió por los cristales de adelante y cuando sacó a las dos chicas, comenzó a pedir ayuda y milagrosamente pasaba una ambulancia a esa hora, era las cuatro de la mañana.

Mientras eso sucedía, yo me encontraba fuera de la ciudad de Santo Domingo estaba celebrando mi aniversario de bodas, y recuerdo que justamente me había despertado a la misma hora para el Reto 440, y de manera especial el Señor me levantó a orar por mi familia.

Más tarde, recibimos una llamada de mi hermana contándonos que sus hijos habían tenido un terrible accidente. Inmediatamente comenzamos a clamar a Dios, llamé a personas claves de oración en especial de las Comunicadoras Hispanas mujeres de oración, pastoras comunicadoras que tenemos ahí, mujeres de fe, mujeres íntegras que conozco y les pedí que por favor intercedieran por mis sobrinos.

A todo esto, mi sobrino mayor que estaba estable en observación del Hospital nos contaba en cámara lenta todo lo sucedido. Mi sobrina y la conductora tuvieron algunas fracturas y gracias a Dios, ellas ni mi sobrino, recibieron golpes graves en la cabeza que comprometiera sus vidas, porque de acuerdo al parte médico por el accidente que tuvieron y como quedó el vehículo, alguno pudo quedar cuadripléjico y hasta perder la vida.

Lo increíble es que todo eso pasaba a las 4:00 AM, ese mismo instante en que Dios me levantaba junto al ejercito del reto 440 a orar y ponía en mi corazón que lo hiciera por mi familia. Él obró un milagro hermoso de preservar las vidas de aquellos tres jóvenes.

Con mi familia nos sentimos muy agradecidos con Dios por su cuidado y protección y al mismo tiempo, no dejo de pensar y ponerme en los zapatos de aquellas familias que han perdido sus seres queridos; necesitamos seguir orando por aquellas personas que en estos momentos están en una cama de hospital, lejos de sus familiares sin poder verlos. Oremos para que sea el Señor sanando sus vidas y levantándoles.

Dios está obrando, salvando y aún resucitando muertos. Tú y yo necesitamos unirnos y como nunca antes orar sin cesar.

Lectura: Juan 17:21-23 Reina-Valera 1960

Johannis Reyes
Ceo Comunicadoras hispanas

Reto 440

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