El alto precio pagado por una Biblia que pudiéramos entender

El Oscurantismo se adueñó de Europa durante casi mil años. La mayoría de los humanos vivían como esclavos con otros nombres. Entre el ochenta y noventa por ciento de la población europea eran siervos que trabajaban bajo las órdenes de amos o «señores» para quienes cultivaban los alimentos, criaban el ganado, molían los granos e hilaban las fibras. Ellos y sus señores vivían en casas señoriales que prácticamente tenían una economía autónoma.

Tras finalizar sus labores forzadas, los campesinos y sus hijos nacidos en la servidumbre pagaban una tarifa considerable a cambio de poder usar una porción de la tierra del respectivo amo y así racionar algunas cosechas para sobrevivir. No podían abandonar jamás las casas señoriales. Eran completamente analfabetos, aunque es probable que sus señores y los hijos de estos hubieran recibido algún tipo de educación.

Las cruzadas iban y venían. Los papas les habían ordenado a sus imponentes hordas de cruzados que derrotaran a los musulmanes. En cambio, estas masacraron con brutalidad a judíos y otras sectas cristianas más pequeñas a la vez que no lograron desterrar a los musulmanes.

Por supuesto, los cruzados algo aprendieron y progresaron a partir de su contacto con los musulmanes, como el sistema numérico (1, 2, 3, 4), cuestiones de ciencia y astronomía e incluso la construcción de barcos, que añadió valor a la acaudalada y poderosa Europa.

Sin embargo, el conocimiento europeo de Dios, tal como estaba escrito en la Biblia, había tocado fondo. La religión que conocían consistía en orar a María y a los Santos y en darles dinero a los sacerdotes locales para que les perdonaran sus pecados (indulgencias). La Iglesia católica se había olvidado hace tiempo de una relación personal con su Salvador, Jesucristo.

Cuando los barcos atracaban en las aguas que rodeaban Europa, y los caballos transportaban mercancías en las rutas comerciales terrestres, llevaban la peste bubónica a través de las pulgas y las ratas que les hacían de huésped.

La peste negra

Entonces, la peste bubónica introdujo cambios en Europa que la transformaron para siempre. En 1346, algunas pulgas enfermas, que habitaban en las ratas a bordo de los barcos, comenzaron a matar a los marineros. Dondequiera que dichos barcos atracaran y transfirieran mercancías a los caballos, las pulgas y las ratas infectadas cabalgaban con ellos. La peste golpeó todo el continente. Veintidós días después de estar expuestos, masas de gente moriría.

Quienes quedaban con vida cavaban fosas profundas que se llenarían en ese mismo día. Los investigadores más actuales dicen que en el transcurso de siete años, murieron cincuenta millones de europeos, el 60 % de Europa. Esta es una estadística en verdad abrumadora. Claro que nadie sabía cuál era la causa de la peste. Se acusó a los judíos de envenenar los pozos, y miles de ellos murieron quemados en la hoguera a manos de sus compatriotas.

¿Qué cosa positiva podría surgir de la peste negra? Indefectiblemente, tuvo un impacto gigante en la sociedad europea y afectó de manera significativa el desarrollo de la civilización occidental. La cantidad de siervos, y amos, que murieron fue tan grande que todo el orden económico de dicha civilización se vio alterado. Ya no había suficientes trabajadores para cultivar la tierra. Las propiedades cambiaron de dueños. Muchos campesinos, por primera vez en siglos, comenzaron a desplazarse, en la búsqueda de trabajos con mejores condiciones. Los sueldos aumentaron. Algunos pudieron comprar su propia tierra o comenzar pequeños negocios. La economía europea comenzó a florecer y a expandirse.

Los turcos otomanos transportan su flota de camino a la conquista de Constantinopla

Otra catástrofe más

Otro desastre más: el Imperio bizantino hizo implosión desde adentro, como suelen hacer los imperios debido a las guerras civiles y los enfrentamientos de sus propios gobernantes a los que impulsa la codicia. En 1453, los turcos otomanos invadieron una Constantinopla debilitada y acabaron con su reinado de mil años. Otra vez, ¿qué cosa positiva podría surgir de la victoria musulmana sobre los vestigios de un imperio cristiano?

Durante muchos cientos de años, en los países cristianos occidentales, la única Biblia a la que se podía acceder era la Biblia Vulgata en latín, corrompida en su totalidad con doctrina católica mixta que se intercalaba entre los capítulos. Los eruditos occidentales simplemente ya no sabían ni hebreo ni griego, los idiomas originales de la Biblia.

De forma increíble, incluso la caída del Imperio bizantino en 1453 ayudó a impulsar un incipiente renacimiento de la educación que redescubriría el arte, la literatura y la filosofía clásicos. Sí, el Renacimiento fue más que nada un movimiento cultural que fomentó el humanismo, pero también ayudó a sentar las bases para la Reforma protestante.

Nadie podría haber escrito un guion que previera lo que estaba por suceder. En el Imperio bizantino, el griego se hablaba en muchas partes, y a los estudiantes se les enseñaba literatura e historia griegas. También había algunas becas en hebreo, sobre todo entre los judíos. Cuando los turcos otomanos capturaron Constantinopla, los eruditos griegos se marcharon y llevaron sus conocimientos a Europa. El creciente interés de los eruditos europeos por el griego y el hebreo resucitó estas lenguas; y la imprenta acababa de ser inventada, lo que difundiría la educación por toda Europa occidental.

La sala de Wartburg donde Lutero tradujo el Nuevo Testamento al alemán. Una primera edición original se guarda en el cajón del escritorio.

Martín Lutero 1483-1546

Justo en este auspicioso momento, apareció en el panorama un hombre que reformó de manera radical la religión, el idioma y la cultura de Alemania. De hecho, toda la civilización occidental se transformaría de manera sustancial. Ordenado sacerdote en 1507, Martín Lutero se convirtió en profesor de teología, compositor, sacerdote y monje, y reformador. Al igual que el mártir checo, Jan Hus, despreciaba la práctica de indulgencias para pagar la salvación del infierno.

Al estudiar la Biblia, llegó a la conclusión de que la salvación y la vida eterna no se ganan con buenas acciones, sino que son un regalo de la gracia de Dios a través de la fe en Jesucristo como redentor del pecado. Buscando desafiar la autoridad papal, enseñó que la Biblia es la única fuente de conocimiento revelado de modo divino.

Lutero se propuso dotar a cada cristiano que hablaba alemán con la capacidad de leer o escuchar la Palabra de Dios; y su traducción del Antiguo y del Nuevo Testamento, desde el hebreo y el griego a la lengua vernácula, para 1534, dio inicio a la Reforma.

Su traducción de la Biblia al alemán tuvo un tremendo impacto en la cultura de Alemania. No solo planteó un desafío para la Iglesia católica romana, sino que también ayudó a estandarizar la propia lengua alemana. Sus himnos influenciaron el desarrollo del canto en las iglesias protestantes. Su matrimonio con Katharina von Bora, una exmonja, estableció un modelo para el matrimonio clerical, que permitió que el clero protestante se case.

Sus Noventa y cinco tesis, que colgó en la puerta de la Iglesia de Todos los Santos en 1517, desencadenaron la Reforma protestante. La Iglesia católica quedó dividida para siempre, y el protestantismo que surgió al poco tiempo estuvo influenciado por las ideas de Lutero. Sus escritos cambiaron el curso de la historia religiosa y cultural en el occidente. http://b.link/martin-luther

Katharina von Bora (la esposa de Lutero), de Lucas Cranach el Viejo, 1526.

La gente aprende a leer

Las imprentas permitieron difundir el Nuevo Testamento con tanta rapidez que incluso los zapateros y los sastres, sí, incluso las mujeres y los analfabetos que habían aceptado este nuevo evangelio luterano, y podían leer algo de alemán, lo estudiaron con la mayor avidez ¡como la fuente de toda la verdad!

Aunque la Iglesia lo declaró un hereje y quemó sus artículos, Lutero evitó ser ejecutado gracias a la popularidad que había adquirido entre las personas comunes y corrientes. Un gobernante local lo «secuestró» y se lo llevó para esconderlo en un castillo. Allí fue donde comenzó a trabajar en la traducción de toda la Biblia. En total, le tomó diez años terminar la traducción desde el hebreo y el griego.

Otros eruditos siguieron su precedente; sus trabajos permitieron que la Biblia fuera fácil de conseguir en la lengua vernácula y además contribuyeron de modo significativo al desarrollo de los idiomas nacionales. http://b.link/martin-luther-2

Por Shira Sorko-Ram

Fuente: Maoz-Israel Español http://www.maozisrael.es/

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