El Favoritismo

“Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis”. Santiago 2:8

Nuestro mayor problema muchas veces es llevarse bien con otras personas. Discriminamos a personas de acuerdo a su apariencia. Juzgamos a las personas según su raza y origen étnico. Tratamos de manera diferente a las personas de acuerdo a su estatus económico ya sean ricos o pobres.

Todo esto se resume a que cada uno de nosotros creamos nuestra propia jerarquía de quienes son los que integran nuestra lista de favoritos o no. A quienes le damos “me gusta” o no. La Biblia nos dice que hay tres problemas con el favoritismo.

El favoritismo no es una Actitud Cristiana: Si quieres ser como Jesús no puedes jugar al juego de quienes son tus favoritos y quienes no. La fe y el favoritismo son incompatibles, somos una sola familia, pues Dios no muestra favoritismo (Romanos 2:11).

Pedro tuvo que aprender esta lección antes de ir a visitar a Cornelio. Ciertamente si hay un lugar en el mundo donde no debería haber ningún tipo de discriminación, debería ser la iglesia.

El favoritismo es Irrazonable: Es una locura nuestra que cuando alguien de poder, fama y dinero entra en el salón los queremos tratar con más favoritismo. Sin embargo, es un hecho que muchas veces los ricos son los que oprimen y abusan de las personas de menor ingreso.

¿Sabes por qué nos gusta atender y acercarnos a las personas que son celebridades? Porque esperamos que hagan algo por nosotros. La riqueza en sí misma no merece ningún tratamiento especial porque Jesus trató a todos por igual.

El favoritismo no demuestra Amor: Si realmente guardásemos la ley real de “Ama a tu prójimo como a ti mismo” no necesitaríamos todo el resto de los mandamientos.

Si alguno dice: “Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” (1 Juan 4.20).

CONCEPTO IMPORTANTE

La Biblia dice que la forma en que nos relacionamos con otras personas muestra cuánto amamos realmente a Dios. Si juego a los favoritos, estoy siendo poco amoroso. No podemos meter personas al cielo discutiendo con ellas, sino amándolas.

Hay una gran diferencia entre la aceptación y la aprobación. Puedes aceptar a alguien sin aprobar su estilo de vida. Una persona puede estar haciendo algo totalmente contrario a la palabra de Dios, pero puedes aceptarla como persona sin aprobar el pecado en el que está involucrada.

La iglesia que acepta, aprecia y afirma a las personas es la iglesia que Dios bendice. Absolutamente nada puede detener a la iglesia que está llena de amor. Nada. Sin embargo, esto no sucede accidentalmente y requiere un esfuerzo total por parte de cada uno de nosotros de no crear favoritismos.

MOTIVO DE ORACION

Señor Jesus hoy vengo delante de ti pidiéndote que me perdones por hacer discriminación de personas y no amar a todos por igual como tu me has amado. Hoy te ruego que me llenes de tu amor y me ayudes a no juzgar a otros. Ayúdame a levantar y no derribar tu iglesia.

 Venga Tu Reino Hoy Pastor. Arnold Enns

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