Evangélicos e Israel

Ningún presidente en la historia de los Estados Unidos le ha otorgado tanto poder e influencia a los cristianos evangélicos como el Presidente Donald Trump. El antiguo playboy decadente de Nueva York ha designado regularmente a cristianos autodenominados, devotos, tales como Mike Pence, Nikki Haley y Mike Pompeo, a los cargos más influyentes en el gobierno estadounidense, casi (dirían algunos) excluyendo por completo a los no evangélicos.

Muchas personas luchan por comprender la relación entre estos aliados pocos comunes. No ha sido revelado que el presidente ha experimentado una especie de conversión religiosa personal durante los últimos años. Es más probable que Trump sencillamente reconoce que estos cristianos conservadores comprometidos son algunos de los únicos líderes serios que se negaron a unirse al movimiento ‘Never Trump’ (‘Nunca Trump’) dentro del establecimiento republicano durante las elecciones. En otras palabras, tal vez no haya tenido otra opción, fue forzado a escoger entre los únicos candidatos calificados que quedaban en su reserva de candidatos potenciales.

El efecto de los cristianos evangélicos sobre la política del Medio Oriente del Presidente Trump no puede exagerarse. Es claramente evidente que su declaración para reconocer a Jerusalén como la capital de Israel no fue debida a presión por parte de la comunidad judío americana o incluso el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel. Este paso audaz, de romper con un statu quo de 50 años, se debe a una sola razón: el deseo del presidente de cumplir su promesa de campaña a la audiencia de sus defensores más fervientes.

Tal vez el gobierno de Israel debería comenzar a ver a los judíos mesiánicos como activos diplomáticos en vez de una amenaza religiosa.

El apoyo de la comunidad cristiana evangélica siempre ha sido útil para Israel. Durante los años de la intifada, cuando el turismo llegó a su punto más bajo, los buses de turismo evangélico mantuvieron la economía turística viva. Literalmente han donado miles de millones de dólares a lo largo de la última década a proyectos sociales y humanitarios, por medio de organizaciones como la Embajada Cristiana Internacional y el ‘International Fellowship of Christians and Jews’ (‘Confraternidad Internacional de Cristianos y Judíos’). No cabe duda que la resiliencia socioeconómica del Estado de Israel sería mucho más débil sin sus amigos cristianos fieles.

Es importante reconocer que con el nuevo poder que disfrutan los evangélicos en el Capitolio, ya no sólo son útiles para la prosperidad económica de Israel. Son esenciales para su seguridad. Desde la insistencia de Haley, la embajadora a la ONU, en tratar a Israel con ecuanimidad en la ONU, incluyendo su disposición en usar su derecho de veto en el Consejo de Seguridad, hasta la vigilancia de Rex Tillerson, Secretario de Estado, para examinar la implementación del acuerdo nuclear de Irán, Israel es muy afortunada que sus amigos cristianos están ejerciendo dichos cargos hoy en día.

No es de sorprenderse que los aliados más fuertes y los mejores amigos de los cristianos evangélicos en Israel son los judíos mesiánicos de Israel – judíos que, a diferencia de la opinión popular, insisten que uno puede creer en Jesús y todavía seguir siendo judío. De hecho, estas dos comunidades son prácticamente inseparables. Sería bastante difícil encontrar cualquier empresa u ONG significativa en Israel que está financiada por cristianos y que no tenga a judíos mesiánicos en su liderazgo ejecutivo. Esto incluiría a cadenas televisivas cristianas como TBN, CBN y GodTV, las cuales transmiten contenido desde Israel cada día a miles de millones de televidentes por todo el mundo. Asista a cualquier convocatoria grande de turistas evangélicos en Israel, y probablemente encontrará judíos mesiánicos israelíes tanto en la tarima como en la audiencia.

Es interesante notar que incluso en la Casa Blanca, los judíos mesiánicos han logrado ingresar al círculo interno del Presidente Trump junto con sus amigos evangélicos.

El abogado personal y confidente íntimo del presidente, Jay Sekulow, es un judío mesiánico quien se volvió famoso en círculos evangélicos por defender la libertad de expresión de ‘Judíos para Jesús’ ante la Corte Suprema de los Estados Unidos.

Le convendría al gobierno israelí reconocer que la pequeña comunidad judío mesiánica en Israel, que aparentemente cuenta con menos de 20.000 personas, se ha vuelto influyente e importante para la seguridad y situación diplomática de Israel de manera desproporcionada (desde la elección de Donald Trump). Desafortunadamente, parece que ni el Primer Ministro Benjamin Netanyahu, ni nadie más en su gabinete, comprende plenamente esta nueva realidad.

En efecto, el Ministerio del Interior parece que todavía se enorgullece en impedir que judíos mesiánicos inmigren a Israel. En el reciente caso conocido de Rebecca Floer, una hija judía de sobrevivientes del Holocausto fue impedida de inmigrar bajo la Ley del Retorno porque el ministerio afirmaba que tenía razones para creer que ella estaba afiliada con la comunidad judío mesiánica.

En vista de la relación profunda de los cristianos evangélicos y la comunidad mesiánica, tal vez el gobierno de Israel debería de comenzar a ver a los judíos mesiánicos como activos diplomáticos en vez de una amenaza religiosa.

Cuando cualquier descendiente de judíos radica una solicitud de inmigración al Ministerio del Interior hoy en día, asumiendo que han brindado los documentos básicos requeridos, incluyendo pruebas de su patrimonio judío, su archivo es transferido inmediatamente al Departamento de Aliá de la Agencia Judía para Israel. La Agencia Judía para Israel luego procede a realizar una búsqueda detenida de antecedentes, incluyendo la investigación del perfil de Google del solicitante hasta la 200a página, y si cualquier conexión es hallada entre ellos y el judaísmo mesiánico o el cristianismo, su solicitud de aliá es sumariamente negada. Esta práctica ya ha sido notada y criticada por el Informe de Libertad Religiosa anual del Departamento de Estado de EE.UU. La cuestión es si este procedimiento realmente es necesario. Aparentemente, no se implementa contra cualquier otro inmigrante judío incluyendo aquellos que tal vez sean partidarios del judaísmo reformista, el ateísmo, el budismo, la cientología o el hinduismo.

Creo que al acoger la comunidad evangélica por un lado, y por el otro apuñalar a sus amigos judío mesiánicos por el otro, el gobierno isrealí está jugando con fuego. ¿Será que la práctica discriminatoria de Israel hacia los judíos mesiánicos incluso dañe sus relaciones con los cristianos evangélicos? Tal vez no sea el caso, ¿pero realmente queremos correr ese riesgo.

 Por Itzhak Rabihiy

Fuente: Maoz-Israel Español http://www.maozisrael.es/

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