¿Hasta cuándo Señor?

En ocasiones preguntamos: “¿cómo puede ser?”  No entendemos.  Habacuc, al igual que muchos de nosotros, preguntó: “¿hasta cuándo Señor?”

En el 2013 fui diagnosticada con cáncer endometrial.  Al momento parecía que el cáncer sería curable con la cirugía pero durante la cirugía, el doctor se percató de que estaba lidiando con un cáncer agresivo e invasivo.  Tendría solo un 5% de probabilidad de sobrevivir los tratamientos agresivos de quimioterapia y radioterapia.  El cuadro pintaba lo peor. 

¿Cómo podía ser?  ¿Sería posible que las profecías dichas sobre mi vida quedaran ahí?  Todavía tenía tanto por hacer.

Me enfrentaba a la realidad de no tener niños.  Algunos de los tratamientos causarían pérdida de la audición, los dientes y uñas.

Fue en el momento de la terrible noticia que Dios me dio un regalo de fuerza para sobrellevar los tratamientos.  Comprendí que la enfermedad no era un castigo.  Tampoco tenía miedo a morir, pues sabía a dónde iba si moría.  Mis amistades no comprendían cómo podía yo sonreír y expresarme con tanto amor hacia ellos y hacia Dios.  Era la ¡fortaleza divina!

Al momento que las fuerzas comenzaron a decaer, decidí que no iba más.  Le había rogado al doctor que cancelara los tratamientos pero él me indicó que si el cáncer regresaba, no tendríamos tiempo para reaccionar debido a su agresividad.  Me quedaban dos rondas de quimioterapia cuando en desesperación dije como Habacuc:  “¿hasta cuándo Señor?”

Fui a la cita médica y para mi sorpresa, sin que yo dijera palabra alguna, el doctor dijo que consideraba que me habían dado los tratamientos suficientes; que las dos rondas que quedaban no harían diferencia alguna. 

Quizá al momento no tienes fuerza.  Te invito a meditar sobre aquellos momentos cuando has experimentado esa fuerza sobrenatural donde has visto la mano de Dios obrar a tu favor.  ¡Ten ánimo!  Dios te tiene esculpido en su mano!, Él no te dejará. 

Unidos digamos “A Dios 2020” con la afirmación que Dios es nuestra fortaleza.  Es Él quien nos capacita para sobrevivir.  Habacuc reconoció que el Señor omnipotente era su fuerza, él dijo: “la visión se realizará en el tiempo señalado; marcha hacia su cumplimiento, no dejará de cumplirse.  Aunque parezca tardar, espérala; porque sin falta vendrá.” Habacuc 2:3.

Lectura: Habacuc 2:3

Linda Hegwood

Comunicadora Hispana

Reto 440

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