Israel Ofrece Asilo A Los Niños De Siria

Preguntas sobre pertenencia y fronteras, protección y seguridad supone una carga pesada sobre muchos hoy en día. ¿Quién pertenece en América? ¿Quién puede cruzar la frontera hacia esa tierra prometida? ¿Cómo se puede mantener la seguridad de la nación? Las preguntas resaltan cada vez más con cada plumazo hacia una orden ejecutiva.

Al otro extremo del mundo, nosotros los israelíes nos preocupamos por las mismas cosas. La migración, los refugiados y el terror son preocupaciones críticas aquí también, e Israel ha intentado manejar estas amenazas, a veces de maneras muy controversiales.

Mientras que no sabemos cuál es la respuesta correcta, sabemos que mucho está en juego para ambas naciones.

Parte de lo que está en riesgo parece evidente; estamos preocupados por nuestra seguridad, nuestra economía y nuestra cultura. Pero también está en juego nuestra íntima esencia, nuestra misión y nuestra alma.

En 1977, Israel fue sacudida profundamente cuando el partido político Likud llegó al poder bajo el primer ministro Menachem Begin. Hasta entonces, la idea de un gobierno conservador en Israel había sido prácticamente impensable. Sorprendentemente, una de las primeras cosas que Begin hizo fue concederle asilo a un grupo de 66 refugiados vietnamitas que escapaban de la toma de posesión comunista; gente que fue rescatada por una nave israelí después de que otros países les negaran refugio.

La nave de carga israelí “Yuvali” distinguió el barco de los refugiados mientras navegaba hacia Japón en junio de 1977. Los refugiados estaban en terribles condiciones, al haber estado a la deriva en el tormentoso Mar de China Meridional durante una semana. El capitán Meir Tadmor contactó a Haifa, Israel para pedir permiso para traer al grupo sufrido, rasgado y hambriento a bordo. Primero trajo a los refugiados a Hong Kong, luego a Taiwán y luego a Japón; todos les rechazaron la entrada. Begin finalmente suprimió la apatía del mundo en una acción decisiva declarando los 66 refugiados vietnamitas ciudadanos de Israel. De repente, tenían protección. Como ciudadanos israelíes, se les permitió la entrada a Taiwán para ser transportados al aeropuerto para tomar un vuelo a Israel. En definitiva, a más de 300 refugiados vietnamitas se les concedió asilo en Israel entre 1977 y 1979.

¿Por qué? ¿Qué conmovió a Begin, un derechista radical, a hacer una cosa tan compasiva?

Él mismo explicó su motivación al presidente Jimmy Carter:

“Nunca hemos olvidado el bote con 900 judíos, después de haber salido Alemania en las últimas semanas antes de la Segunda Guerra Mundial… viajando de puerto en puerto, de país en país, clamando por refugio. Y fueron rechazados. Por lo tanto era natural… darle a esas personas un refugio en la tierra de Israel.”

La historia de ese barco, el St. Louis, atormenta nuestras memorias judías, porque pensamos a menudo de nuestra propia nave y de sus 900 refugiados que, después de escapar Alemania nazi, les fue rechazada la entrada país por país , incluyendo los Estados Unidos y Canadá. Eventualmente forzaron al St. Louis a volver a Europa con la mayor parte de sus pasajeros desesperados y amenazados. Eventualmente centenares fueron asesinados por los Nazis.

La memoria profunda y dolorosa de esa experiencia (de ser refugiados vulnerables rogando por la protección internacional y a menudo no encontrándola), hizo posible que Israel respondiera no sólo con compasión, sino también con empatía, a la desesperación de otra gente.

Por lo tanto hoy, mientras el mundo cierra cada vez más sus puertas a otros, Israel ha recordado cómo abrir las suyas.

Israel valientemente ha acogido a miles de sirios que necesitan urgente tratamiento médico durante la actual guerra civil en Siria. Pero el país se ha negado a aceptar refugiados de lo que sigue siendo un estado enemigo: hasta ahora. La semana pasada, el estado de Israel anunció planes para traer a unos 100 niños sirios a seguridad en Israel, con la ayuda de organizaciones de ayuda internacional.

Por primera vez desde que comenzó la guerra civil siria, Israel recibirá a los niños de Siria con los brazos abiertos. Estos niños huérfanos recibirán asilo en el lugar que estoy agradecido de poder llamar mi casa.

Me siento orgulloso de decir que el Israel de hoy recordó el espíritu de Begin: el espíritu de nuestra gente y nuestra esencia y vocación como estado judío. Ojalá nunca lo olvidemos.

Fuente: Israel a Capella Por: Faydra Shapiro

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