Jerusalén es la capital de Israel

Esto debería ser bastante sencillo.

¿Qué es una capital?

Respuesta: Es una ciudad en un país donde se ubica el gobierno, incluyendo las residencias oficiales de su presidente o primer ministro, su Corte Suprema y sus ramas legislativas.

¿Qué tiene eso de complejo? Realmente, nada.

En este mundo de caos, créalo o no, hay 124 naciones que actualmente tienen disputas fronterizas, y algunas están ocupando territorio en disputa. No obstante, 123 de ellas han escogido su propia capital sin ningún cuestionamiento de parte del resto del mundo. Sólo Israel no tiene una capital—esto es, una capital reconocida por el mundo.

Su capital designada, Jerusalén, también tiene líderes, oficiales, gerentes, políticos, asesores, abogados, cabilderos, comités del Knesset, legisladores, edificios, oficinas e incluso limpiadores de ventanas, plenamente operacionales con horas laborales establecidas.

Pero para el mundo, este lugar no existe. Entonces, los embajadores designados para servir en Israel diligentemente arriendan un lugar para vivir y abren su embajadas en Tel Aviv. Si quieren reunirse con oficiales israelíes, entonces sus choferes llenan el tanque y llevan sus pasajeros a Jerusalén. Cuando terminan las reuniones, el chofer recoge a su jefe para un recorrido de dos horas en embotellamientos de regreso a su casa en un suburbio de Tel Aviv.

Entonces, ¿cuál es el motivo de este juego de apariencias?

Sólo hay una explicación: Esto es una guerra espiritual.

El “porqué” es tan claro. El mundo se encuentra en una batalla entre el bien y el mal. Entre la Biblia y el Corán. Entre el Dios de Israel y el dios de este mundo.

La estrategia de Satanás siempre ha sido remplazar a Dios. Y el lugar número uno para hacerlo es en Jerusalén. El profeta Isaías anunció que “Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel, y lo hará reposar en su tierra…”, en un tiempo en que Satanás, junto con sus seguidores, se levantará contra Dios, sólo para ser derrotado en definitiva. Isaías 14:13-14 dice:

“Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio… seré semejante al Altísimo.”

Cuando Yeshúa el Mesías descienda sobre el Monte de los Olivos en Jerusalén y Su pueblo judío diga, “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!” todo terminará.

Teniendo muchos miembros temerosos de Dios, en 1995 el Congreso de los EE.UU. votó abrumadoramente que los Estados Unidos reconociera a Jerusalén como la capital de Israel. Bill Clinton era el presidente de aquel momento. Aunque había dicho previamente que apoyaría a Jerusalén como la capital del Estado de Israel, no le gustó la nueva ley en absoluto, y de hecho nunca la firmó. Claramente avergonzado de vetarla en una nación con muchos creyentes en la Biblia, sencillamente dejó que se convirtiera en ley por defecto para demostrar su desaprobación.

En la campaña electoral del 2000, George W. Bush claramente prometió trasladar la embajada y atacó a Clinton por haber fallado en cumplir su promesa. Pero Bush no cumplió su promesa tampoco.

En el 2008, el candidato democrático en ese entonces, Barack Obama, llamó a Jerusalén la ‘capital de Israel’ y eso fue todo.

Se requirió de una clase de persona muy diferente que tuviera el coraje, y la audacia, de enfrentarse al mundo entero.

Los gobernantes musulmanes tuvieron 1200 años de oportunidad para hacer de Jerusalén su capital, pero nunca lo hicieron.

LA ONU NO LO ENTIENDE

La guerra del islam contra Israel no consiste en la división de la tierra. Es una guerra con el objetivo del exterminio de Israel, y Jerusalén es el corazón de su estrategia.

El dios de este mundo, que ciertamente domina la Organización de las Naciones Unidas, se ha aliado, casi desde el primer día, con la causa palestina. Con los millones y miles de millones de dólares que gasta anualmente, literalmente escupe propaganda contra Israel y está ocupada educando al mundo con una nueva historia sobre los palestinos viviendo en Palestina por miles de años. Una historia verdaderamente falsa. Sin duda alguna, el dios de este mundo ha trabajado incesantemente para asegurar que la ciudad antigua de Jerusalén nunca se convierta en la capital aceptada de Israel.

La ONU ignora completamente el hecho que donde quiera que haya un régimen musulmán no hay libertad religiosa—ni siquiera derechos humanos normales. Durante los catorce años en que la Jordania ‘moderada’ gobernó sobre Jerusalén Oriental, ningún judío podía venir al Muro Occidental a orar. De hecho, ningún israelí podía entrar a Judea y Samaria y su ciudad capital antigua. De hecho, Jordania destruyó completamente las sinagogas e instituciones judías en Jerusalén donde los judíos habían vivido por muchos siglos.

ESTRATEGIA

Y entonces Israel ha estado, a los ojos del mundo, sin una capital. Hasta que llegó Trump. Desde el punto de vista de Israel, la estrategia del Presidente Trump en presentar su decisión fue prudente y congruente. No usó las palabras “Jerusalén indivisa”, un término que automáticamente generaría furia entre los palestinos. No tuvo que hacerlo. Él entiende, no como los europeos, que Israel nunca aceptará una Jerusalén dividida otra vez. Ni tampoco entregarán el Muro Occidental o el Monte del Templo donde el Lugar Santísimo una vez estuvo. ¿Recuerda que la ONU recientemente entregó el Muro Occidental y el Monte del Templo a la nación no existente de los palestinos?

Trump tampoco mencionó nada acerca de las fronteras de Jerusalén. Y dijo que aceptaría una solución de dos estados, si ambas partes llegaran a un acuerdo. (Seguro). No obstante, para hacer su parte, ha asignado a su yerno a una misión de formular el acuerdo supremo. Esperemos que ambos entiendan que es una misión perdida.

Un artículo reciente por Barry Shaw se tituló, “Por qué Jared Kushner está en una misión de necios.” Convertir una división política palestina que es disfuncional, corrupta, reaccionaria, ideológica y violenta en una nación que ama la paz se pasa de la raya. El establecimiento de un estado palestino disfuncional pronto sería anexado por Hamas—la organización terrorista creada para una sola razón—erradicar a Israel. Eso no es una panacea para la paz. Oramos que la familia Trump lo entienda por completo. jpost.com

En cuanto a Israel, el gobierno ha invertido muchos años en asegurar que Jerusalén permanezca una ciudad unida. Ha llenado ambas partes de la ciudad (oriental y occidental) con edificios gubernamentales, industria y vivienda, ni hablar de los 600.000 israelíes judíos—haciendo que sea imposible separarla. Por otro lado, Alá nunca renunciará a su demanda a “subir a lo alto.”

Cualquiera que ha cogido una Biblia o un libro de historia sobre el Medio Oriente va a darse cuenta que el propietario legítimo de Jerusalén es el antiguo pueblo de Israel. Es la ciudad de Dios. El Lugar Santísimo es el centro de la pasión y patrimonio de los judíos. Para cristianos que aman la Biblia y el pueblo judío, la mayoría del Nuevo Testamento toma lugar en Jerusalén—incluyendo la muerte y resurrección de Yeshúa. El Presidente Trump está del lado correcto de la historia.

EUROPA NO LO ENTIENDE

Desafortunadamente, los gobernantes de Europa se encuentran lejos de la Biblia, y por ello del Dios de la Biblia. Gran Bretaña, Francia y Alemania se han posicionado como los negadores más vehementes de la realidad que la antigua capital Jerusalén le pertenece al pueblo judío.

¿A ellos qué les importa que el Antiguo Testamento mencione Jerusalén y Sión 661 veces? ¿Qué el Nuevo Testamento las mencione 156 veces? ¿Que el Corán las mencione cero veces?

Los europeos tampoco entienden que el apaciguamiento de gobernadores islámicos sólo trae más violencia—aún después de 70 años de experiencia.

El intento más serio de Israel en hacer las paces con los palestinos resultó en el Acuerdo de Oslo. Siete años después, la esposa de Yasser Arafat admitió en Dubai TV que Arafat le confesó que estaba a punto de iniciar una insurrección nacional porque no quería que su única hija creciera sabiendo que su padre había asentido a un acuerdo de paz con Israel. Fue la Intifada más sangrienta de todos los tiempos. jpost.com

Europa también elige olvidar que la evacuación de veintiún pueblos judíos de Gaza dio a luz a Hamas. Su evacuación del sur del Líbano dio a luz a Hezbolá.

La UE olvida la realidad de la historia: En 3.000 años, los judíos son el único pueblo para quienes Jerusalén ha sido la capital de su territorio nacional. Los musulmanes tuvieron 1.200 años de oportunidad para hacerla su capital, pero nunca lo hicieron.

Los gobernantes de Europa ya ni promueven una cultura cristiana. Cegados, no pueden ver que el islam se está apoderando de su continente. Europa está del lado equivocado de la historia. La Palabra de Dios sigue vigente cuando le dijo a Abraham, “Maldeciré a aquellos que te maldigan.”

Ellos todavía están viviendo en un mundo de fantasía.

“No hay ninguna ocupación. Lo que hay es un pueblo que regresa a su tierra prometida.”

Escritor kuwaití, Abdullah Al-Hadlaq en Kuwaiti Alrai TV

UNA NACIÓN DE GENTE CONTENTA

¡Los israelíes están eufóricos! Incluso el jefe del Partido Laborista con inclinación izquierdista, Avi Gabbay, declaró, “preservar una Jerusalén ‘unida’ bajo soberanía israelí es más importante que lograr un acuerdo de paz con los palestinos.” Aplaudió el reconocimiento del Presidente Trump de EE.UU. de Jerusalén como capital de Israel, y dijo que más del noventa por ciento de los israelíes “añoraban una Jerusalén unida.” En vista de ello, dijo, “Una Jerusalén unida es más importante que la paz.”

Más asombroso aún, un escritor kuwaití, Abdullah Al-Hadlaq, dijo recientemente en Kuwaiti TV que Israel era un estado independiente y legítimo, y que no había ninguna ocupación, sino más bien “un pueblo que regresaba a su tierra prometida.”

Kuwait es una de las naciones árabes que no reconoce a Israel—¡mucho menos Jerusalén!

“Guste o no,” dijo Al-Hadlaq, “Israel es un estado soberano independiente. Existe y es miembro de las Naciones Unidas, y la mayoría de los países democráticos que aman la paz lo reconocen. El grupo de estados que no reconocen a Israel son países de tiranía y opresión,” continuó. israelnationalnews.com

Como señal de otros vínculos que comienzan a estrecharse, una delegación bahreiní visitó Israel justo después de que EE.UU. reconociera a Jerusalén como capital de Israel. Hay informes que dicen que Bahrein va rumbo a normalizar relaciones diplomáticas con Israel. Es bien sabido que Arabia Saudí está trabajando junto con Israel a causa de la amenaza mortal de parte de Irán. Parece ser que entienden más de lo que entienden los europeos.

Mientras que los líderes árabes continúan defendiendo la causa palestina de boquilla, ha disminuido en importancia debido a las revueltas de la Primavera Árabe, las guerras en Iraq, Siria y Yemen, la amenaza del Estado Islámico y, en particular, la carrera de Irán por tener dominio regional.

En síntesis, el Presidente Trump tuvo que tener agallas. Fue osado y audaz. Fue valiente al hacerle frente al mundo. Pero gente como Franklin Graham entendieron las implicaciones espirituales. Le dijo a CNS News, ningún presidente durante su vida había asumido una “posición tan fuerte y franca a favor de la fe cristiana” con la excepción del Presidente Trump, y que este necesita nuestras oraciones.

CÓMO ME SENTÍ EL 6 DE DICIEMBRE DEL 2017

Se que muchos millones de creyentes se sintieron como yo, mientras escribía una publicación en Facebook justo después de haber escuchado la noticia sobre Jerusalén:

¿Puede creerlo? A duras penas puedo expresar mis sentimientos mientras estuvimos sentados frente al televisor y escuchamos al Presidente Trump declarar que su gobierno estaba reconociendo a Jerusalén como la capital de Israel. En primer lugar, sentí un enorme alivio—no sólo por Israel, sino también por EE.UU. Creo que Dios bendecirá a Trump por este acto. Por supuesto, no estoy diciendo que no va a tener más pruebas o tribulaciones, pero Dios mantendrá Su promesa de bendecir aquellos que bendicen a Israel.

En segundo lugar, fue claro que estábamos vivenciando un día que iba a quedar registrado en los libros de historia. Trump siempre será recordado por declarar que la antigua ciudad de Jerusalén de 3.000 años es la capital del Estado Judío.

Me quedé ahí sentada saboreando el momento—que había vivido para ver a Israel convertirse en un estado (¡de hecho escuché la noticia en la radio cuando tenía 7 años!), luego estuve viva para ver que Jerusalén, Judea y Samaria volvían a manos de sus propietarios legítimos en 1967, y ahora estoy siendo testigo de que Jerusalén está siendo reconocida por el Presidente de EE.UU. De una cosa estoy segura: fueron los evangélicos de América que aconsejaron y motivaron a Trump a tomar este salto que ningún otro presidente se atrevió a tomar.

¿Estuvo la mano de Dios en esto? ¡Nuestra hija, Shani, nos hizo caer en cuenta que Trump hizo esta declaración 70 años y 7 días después de que la ONU votara aceptar el recién nacido Estado de Israel! Tiempos interesantes.

Fuente: Maoz-Israel Español  http://www.maozisrael.es/

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