¡JESÚS PROTÉGENOS!

“Porque él mira hasta los confines de la tierra y ve todo debajo de los cielos.” Job 28:24

Nos acostumbramos a vivir la vida dando por sentado que las cosas siempre estarán bien y que todo va a marchar como esperamos, pero en el momento que perdemos el control y no sabemos qué va a pasar, queda desnuda nuestra alma, nuestras intenciones y nos damos cuenta que realmente no tenemos control de nada.

Solo el Señor es quien sabe el futuro y nuestra vida está en sus manos.

Hace unos días nos fuimos de paseo familiar a un bosque en las montañas de Cartago, en Costa Rica. Al volver mi carro comenzó a fallar y de pronto todo lo que parecía una pesadilla se convirtió en realidad, al quedar sin frenos en una loma. Fue en ese momento que sentí como si el peso del mundo me cayera encima.

Cuando pensé lo peor y vi la muerte de frente, después de haber agotado todos mis recursos y mi plan para lograr frenar de alguna manera, solo pude decir en mi mente “Jesús protégenos”… y después el impacto.

Luego del accidente mi hermana me dijo que ella escuchó que yo grité ¡JESÚS PROTÉGENOS! fue un grito desesperado de angustia, fue un clamor.

¿Cuántas veces nos esperamos hasta el último minuto para clamar? ¿No sería mejor confiar y clamar desde el principio? A veces creemos agotar todas las opciones para luego pedirle al Señor, cuando la biblia es clara al decir: clama a mí, y yo te responderé…

Ese día logramos sobrevivir y aunque el milagro más grande es el de la salvación, siempre estaré agradecida por la gran enseñanza que Dios me permitió vivir esa tarde de noviembre

aprendiendo que:

 ● A Dios nada le toma por sorpresa, él sabe todo lo que pasa y pasará.

● Si le pedimos él nos escucha, él atiende a nuestro llamado, responde de una u otra forma, a veces en el momento, a veces con silencio.

● Él conoce nuestra condición y nos ama, nos da oportunidades y cuida de nosotros.

Luego del accidente, en donde perdimos el carro, ganamos fe, ganamos más sentido para vivir dando

gracias a Dios y contarle al mundo que no importa la circunstancia, él espera que clamemos, confiemos y que nos lancemos a creer en sus promesas.

Lectura: Job 28:24 – Jeremias 3:3

Caro Olivares

Comunicadora Hispana

Reto 440

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