Nuestra vida es relevante

“Señor, yo sé que tus juicios son justos, y que por tu fidelidad me afligiste. Muéstrame tu misericordia, y ven a consolarme, pues ésa fue tu promesa a este siervo tuyo. Compadécete de mí, y viviré, pues en tu ley encuentro mi deleite…”

Nuestra vida es relevante, y cuando entendemos los “para qué” hacemos lo que hacemos, entendemos el porqué estamos respirando.

Alguien dijo que el día más importante de nuestras vidas, es el que Dios determinó para nosotros. Otra persona dijo: el segundo mejor día de nuestra vida, es el día en que nosotros entendemos el para qué nacimos. Al escuchar estas dos versiones pensé ¿de qué sirve saber esto, si no lo podemos aplicar? Entonces entendí que había un tercer día más importante; aquel en que cada ser humano decide poner en marcha aquello por lo cual nació. Y ese es el día que el mundo empieza a cambiar. Cuando sé el por qué estoy en este mundo, cuando acepto que tengo un propósito, que hay un Salvador que vela por mí, que trabaja, mueve los cielos y el universo para que yo cumpla mi destino aquí en la tierra.

Nacimos para no dejar este mundo de la misma manera que lo encontramos. Nacimos para afectar nuestra familia, para bendecir nuestro país, para mejorar nuestro mundo, cuando entendemos eso, las cosas empiezan a cambiar radicalmente.

El Señor dijo: “Sin mí nada podéis hacer”. Él diseñó el plan y todo comienza el día en que él pensó en mí para hacer ese plan. Tener una conexión con Dios como es este reto 440, es un punto de partida extraordinario para empezar a tener un tiempo de calidad, una reserva dentro de nuestro tiempo de vida, importante para afianzar esa comunión con Dios.

De la comunión con Dios va ha salir la comunicación y con ella, tendremos identidad y también la seguridad que estamos haciendo lo correcto, que estamos caminando en pos de hacer de este mundo uno mejor, en el que edifiquemos nuestra familia reflejando al Señor en esta tierra al ser luz y sal.

Todos los días debemos preguntarnos, ¿qué estoy haciendo en este día que mejore lo que hice ayer?, ¿qué estoy haciendo hoy para mejorar la vida de los seres que me rodean? ¿qué hace que yo entienda el destino para el cual he nacido?

Cuando decido vivir en el tercer día, decido hablar menos y escuchar más a Dios. Entiendo que mi comunicación con Dios es vital para crecer en mi relación con él. Y soy agradecido al vivir una vida con propósito, siendo sabio al aprender que de la adversidad sale el oro del que estoy hecho y, que no existe acontecimiento sin su consentimiento.

El día más importante de nuestra vida, es el día en que caminamos siendo quienes fuimos llamados a ser y hacemos lo que fuimos llamados a hacer, ese es el día en que el mundo empieza a cambiar.

Lectura: Salmos 119:75-80 RVC

Lucy Cosme

Pastora, comunicadora y coach.

Adaptado por: Marito Naranjo

Reto 440

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