Prosperado Espiritualmente y en Todo

3 Juan 1-15

¿Quién no desea una vida de prosperidad y logros  mientras peregrina por esta tierra?

Esto es el anhelo de todo ser humano y desearlo a la vida de alguien; es evidencia de compañerismo cristiano y buen sentido de urbanidad. La prosperidad no es un asunto fortuito por el hecho de ser cristiano, ni tampoco adviene mediante un ejercicio de confesión y meditación. Se requiere de ciertas reglas y conductas muy necesarias para la vida y sus objetivos.

Juan en su carta nos recomienda las virtudes necesarias para ser prosperado en todo.

Espiritualidad es el centro de la verdadera felicidad y con ella se puede alcanzar prosperidad.

Fidelidad es el campo de acción donde debemos interactuar con Dios y con lo que está en nuestro entorno.

Verdad es la senda de la vida que Dios nos ha provisto en Cristo para que partiendo de Él, todo lo que hagamos de palabra o acciones sea para su gloria y honra.

Amor es la evidencia de Dios en nuestra vida el cual ha sido derramado en nuestro corazón.

Hospitalidad es la presencia de Dios traducida en nosotros para servir al desamparado.

Ayuda es la evidencia de haber crucificado  nuestro egocentrismo y ahora ayudando a otros somos instrumentos de Dios para lograr su propósito.

Tal vez nunca tendremos cuantiosas sumas de dinero, pero podemos ser prosperados, haciendo un derroche de la verdadera riqueza inagotable que Dios está dispuesto a otorgar a sus hijos.

 

Rev. Moisés Román Díaz

Pastor Rector

Iglesia Evangélica Ministerio Sanador

Guaynabo, Puerto Rico

 

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