Refugiados en sus manos

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Isaías 41:10.


Lo primero que podemos aprender en esta palabra, es que en las manos del Señor no hay temor, después de todo ¿Qué mejor lugar que el estar refugiado en las manos del Dios vivo?

¡No hay seguridad más grande que saber que Él está con nosotros, por eso no tienes que temer! El temor nos puede traicionar para alcanzar nuestros objetivos y tiene el potencial de detener el avance de nuestros objetivos ¿qué no podemos alcanzar o hacer? Con Dios a nuestro lado, no tenemos miedo porque Él nos da las fuerzas para seguir hacia adelante. Cuando estamos agarrados de Dios, estamos seguros.


Lo segundo es que en Sus manos, estamos refugiados. Un hijo cuando está con mamá y papá, se siente seguro y verdaderamente que está seguro porque está bajo protección de sus padres. De igual manera, junto a nuestro Padre celestial, estamos bien y nada malo nos puede suceder. Él te dice que no temas, porque es tu refugio y tu ayudador. “De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre.” Hebreos 13:6


Cuando estamos bajo Su abrigo, estamos en un lugar seguro y protegido.


Lo tercero que aprendemos es que en Sus manos estamos fortalecidos, tal como dice el Salmo 46, “Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones…” Él es el Gran Yo Soy y sabe muy bien de qué tenemos necesidad. Es omnisciente y omnipresente; por tanto, nada se escapa de Él, todo lo conoce y está en todo lugar.

Su mano no se cansa, hemos visto que siempre está trabajando a nuestro favor. Aún durante la noche nos aconseja, nos cuida y habla a nuestra vida. Isaías 40:28


Lo quinto es que podemos estar confiados de acudir a Él, pues ha extendido sus manos para que nos acerquemos a Él. Hebreos 4:16


Confiadamente podemos ir ante su trono, el Señor extiende sus manos para oír nuestro clamor, para socorrernos. El Señor Jesús, hizo posible que tengamos acceso directo con el Padre. Cuando llamamos a alguien, es posible que la línea de teléfono esté ocupada. Es posible que alguien nos diga, no puedo hablar contigo en ese momento. Sin embargo, nuestro Padre Celestial está a disposición de siempre escucharnos. Esa línea de comunicación siempre está disponible a la vez, podemos acercarnos a Su trono sin tener que pedir permiso.


Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Jeremías 33:3

El Señor Jesús hizo posible esa línea directa de comunicación por medio de la oración. Una vida de oración nos da a entender cuán valioso es estar cerca de Él. “Pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. Juan 15:15

¡No hay nada mejor que estar en las manos de quién es nuestro refugio!

Lectura: Isaías 41:10. Hebreos 13:6. Hebreos 4:16

Judy Espaillat

Comunicadora hispana

Reto 440

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