Sal que sazona toda circunstancia

Buena es la sal, más si la sal se hiciere insípida, ¿con qué se sazonará? Lucas 14:34

Buena es la sal; más si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros. Marcos 9:50

La sal y la luz son dos elementos cuyo destino es estar siempre al servicio de los demás: La luz está hecha para romper las tinieblas y para poder ver. La sal está hecha para evitar la corrupción de los alimentos, curar y dar sabor, a las cosas y bíblicamente a las personas.

La sal es usada para fines medicinales. Algunos dicen sirve para fortalecer el sistema inmunitario, combatir la depresión y curar varios problemas de salud.

Lucas nos dice que la sal es buena y que no puede perder su sabor, porque con qué se sazonará. La sal es la encargada de resaltar el sabor de las cosas.

Esta palabra es reafirmada por San Marcos, cuando nos dice que aun nosotros mismos debemos llenarnos de esa sal que nos va a permitir tener paz donde quiera que estemos, para vivir en paz con los demás. La sal quitará las asperezas y sazonará nuestras palabras y acciones.

Como comunicadoras hispanas e hijas de Dios, tenemos la misión de llevar un mensaje de transformación y de reconciliación a las almas para que conozcan del Señor, que logre despertar en las personas la esperanza de un futuro maravilloso que nos es promesa por parte del Señor.

Pero, ¿cómo debemos llevar ese mensaje? Debe ser un mensaje que confronte pero que a la vez llene de esperanza, sazonado con amor, que revele ese amor que Dios tuvo por mí primero y que me lleva a amar a los demás.

Estos pasajes, nos enseñan que nosotras como cristianos, debemos llevar un mensaje diferente al que predomina en la actualidad. Donde hay tristeza llevar la alegría del Señor, esa alegría que genera saber que por El somos salvos. Donde hay enfermedad, declarar palabra de sanidad, donde hay desesperanza, esperanza; donde hay muerte, llevar vida.

A través de nuestro mensaje, podemos salvar vidas y transformarlas mediante la fe en nuestro Señor Jesús.

No pierdas tu sabor, no permitas que el enemigo te robe tu sabor. Nadie da lo que no tiene, necesitamos tener para dar. Si das mucho, es porque tienes mucho. No te apagues, mantén tu llama viva.  

Lecturas: Lucas 14:34. Marcos 9:50 RVR1960

Digna Paulino

Comunicadora hispana

Reto 440

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