Se trata de Dios, de ti y de otros

Una familia de amigos muy especiales con tres hijos, uno de nueve, siete y el menor que está próximo a cumplir 3 años. Es toda una aventura compartir con ellos y ver cómo cada uno de sus hijos requiere una atención especial en cada momento.


Aprendí de una experta en educación infantil que tú puedes tener a un niño concentrado, teniendo su atención solo un minuto por cada año que tenga ¿Comprendes eso? Si esto funciona así, el mayor de los hijos de nuestros amigos a los 9 minutos ya lo tienes pidiendo cambios, la segunda a los 7 minutos y el menor cada 3 minutos. Fue muy especial un momento en el que regresábamos de un lugar cuando el menor venía dormido y los otros dos venían desesperados en el carro, hasta que por fin se quedaron también dormidos, pero en ese mismo instante el menor se despertó. El padre dijo: así pasa siempre, con una sonrisa en su rostro.


Creo que en el caso de estos tres hermanos, es necesario que aprendan a tener dependencia de sus padres, mientras pasan de la inocencia a la conciencia de que en el mundo y en especial en el de ellos, son tres pequeños que necesitan compartir la atención de sus padres.


Pero muchas veces nosotros ya bastante crecidos, creemos que somos el centro de atención de todo, es decir, yo, todo yo, y nadie más que yo.


En Mateo 33:36-40 a Jesús le preguntan ¿cuál es el mandamiento más importante? Y él contestó: —“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. Este es el primer mandamiento y el más importante. Hay un segundo mandamiento que es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Toda la ley y las exigencias de los profetas se basan en estos dos mandamientos.


Con esta palabra quiero decirte que el mundo y la vida, no se trata solo de ti y de tus cosas, necesitas dejar a Dios que haga contigo como él quiere, y que no sigas pretendiendo que Dios haga conforme tu quieras. Es necesario comprender que aunque tú tienes situaciones duras, hay personas que están esperando una respuesta de parte de Dios y tú la tienes.


Es tiempo de dejar de pensar que en la ecuación estás tú solo, e involucrase en la ecuación (Dios + Tú + los demás) y así tu modo de vida y propósito tendrá un sentido distinto.


Porque como oirán si tú y yo solo nos concentramos en nosotros y no predicamos a Jesús, es tiempo de entender que tú y yo somos la respuesta de Dios a la necesidad de una persona.

Lectura: Romanos 10:14-15. 1 Corintios 10:33b. Mateo 33:36-40.


José Carlos Vivero, coach Jovi

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