Más que un carpintero: la evidencia que transformó a un escéptico
Con más de 16 millones de copias impresas y traducido a decenas de idiomas, Más que un carpintero se ha consolidado como un fenómeno editorial global y un clásico indiscutible de la apologética cristiana. En esta edición revisada y actualizada, el reconocido autor Josh McDowell une fuerzas con su hijo, el Dr. Sean McDowell, para presentar una defensa de la fe adaptada a una nueva generación. Este libro no es solo un tratado teológico; es la crónica honesta de un hombre que intentó desmontar el cristianismo y terminó rindiéndose ante la evidencia. A continuación, exploramos los pilares fundamentales de esta obra esencial.
La búsqueda de un escéptico
Comencé a experimentar una sed de felicidad y sentido cuando era un adolescente. Me acosaban esas tres preguntas básicas que acechan a cada ser humano: ¿Cuál es mi identidad? ¿Cuál es mi propósito? ¿Cuál es mi destino? Busqué respuestas en la religión, pero me sentía peor dentro de la iglesia que fuera. Busqué en la educación, pero los profesores y mis compañeros tenían tantos problemas, frustraciones y preguntas sin respuesta como yo. Busqué en el prestigio, pero la emoción se desvaneció como todo lo demás.
Me despertaba el lunes por la mañana, casi siempre con dolor de cabeza por la noche anterior, temiendo afrontar otros cinco días desdichados. Soportaba de lunes a viernes, viviendo solo por las noches de fiestas. Todos pensaban que era el hombre más feliz del campus. Nunca sospecharon que mi felicidad era una farsa. Era como un barco en alta mar, zarandeado por las olas. No tenía timón… ni rumbo ni control. Hay una palabra muy fuerte que describe la vida que llevaba: infierno.
Entonces, unos amigos me desafiaron a hacer un análisis riguroso e intelectual de las afirmaciones de Jesucristo. Pensé que este desafío era una broma. ¿Acaso no sabía todo el mundo con dos dedos de frente que el cristianismo se basaba en un mito? Sin embargo, acepté el reto, sobre todo por despecho, a fin de probarles que estaban equivocados. Me tomé el reto muy en serio. Pasé meses investigando. Incluso abandoné la escuela por un tiempo, a fin de estudiar en bibliotecas de Europa con gran riqueza histórica.
Jesús: más que un buen maestro
Lo que encontré me confrontó con una realidad ineludible. Con sus palabras y acciones, Jesús afirmó ser el creador eterno, y con existencia propia, del universo. Dijo que quien lo había visto a Él, había visto a Dios Padre. ¡Se equiparó al único Dios verdadero! Que alguien se creyera Dios por error, sobre todo en el contexto de una cultura monoteísta hasta la médula, y que luego les dijera a los demás que su destino eterno dependía de creer en Él, no es una simple quimera, sino una ilusión delirante y egocéntrica. Sin embargo, en Jesús no observamos el desequilibrio característico que acompaña a tales delirios.
No se le puede relegar solo a la categoría de gran maestro moral o profeta. Esa no es una opción válida. O es un mentiroso, un lunático o el Señor y Dios. Debes tomar una decisión. Tu decisión sobre Jesús debe ser más que un ejercicio intelectual superficial. Sin duda alguna, la evidencia está a favor de Jesús como el Señor.
¿Qué evidencias llevaron a Josh McDowell a concluir que Jesús era más que un carpintero? Te invitamos a continuar leyendo este artículo aquí.


